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Brazos de mamá o dependencia del bebé.

09-03-2015
Hay bebés que son, por naturaleza, más demandantes que otros, muchas veces lloran, no para cubrir sus necesidades fisiológicas, sino por soledad o por sensación de inseguridad. Muchas madres tenemos que ir cargando con nuestros hijos mientras limpiamos el polvo, comemos o hacemos pis. 
 
En un principio, todos podemos entender estas exigencias. Esta dependencia es normal, pero según van creciendo deben de aprender a adaptarse al mundo: a su cuna, a estímulos externos, a la presencia de terceras personas, etc. y, para ello, debemos de tratar con paciencia la situación.

Hay que acostumbrar poco a poco a que nuestro hijo se sienta seguro fuera de nuestros brazos. Podemos empezar poniéndole en una hamaquita y llevárnoslo adónde nosotras estemos para que nos tenga presentes, pero sin cargarlos en brazos al mínimo quejido (sé que, casi siempre, el llanto de un bebé nos desconcierta y nos conmueve). No debemos dejarles que lloren con nuestra indiferencia, pero sí ayudarle a que aprendan a esperar un poco antes de conseguir lo que espera, así van adquiriendo el sentido de la  tolerancia poco a poco.

También podemos ofrecerles entretenimientos: un juguetito, un trocito de pan de manera que aprendan a relajarse y a no estar constantemente pendientes de nosotras. El resultado dependerá en buena parte de la personalidad del bebé, pero tenemos que tener en cuenta que los hábitos y costumbres también se aprenden.

El bebé tiene que empezar a explorar, a jugar..., ir siendo más independiente, aunque seguirán siendo importantísimos los abrazos y cariños que les demos, la cuestión es darles lo necesario, ceder a su demanda de brazos cuando se produzca una situación de inseguridad o cuando sea razonable, en el caso que el bebé sufra de cólicos, cambio de pañal,etc. El bebé debería soportar, progresivamente, que nosotras no podamos atender sus demandas en todo momento. 

¿Cómo responder al bebé que reclama estar en brazos?
 
Estas son algunas ideas para los bebés que reclaman estar siempre en brazos:

a) Para poder tener contigo a tu bebé mientras haces las tareas de casa, es muy útil usar un fular portabebés o una bandolera. En ellos, el bebé está tranquilo y tú puedes moverte por la casa con los brazos libres para realizar tus tareas. Evidentemente, es importante no tener al bebé en el fular mientras se cocina, por el riesgo a sufrir algún tipo de accidente.
 
b) Si el bebé rechaza el cuco o cochecito de paseo, la mochila portabebés puede ser muy útil. Salir a la calle con el bebé dejará de ser un problema, puesto que en la mochila, los bebés que no quieren ir en el cochecito suelen estar muy calmados.
 
c) En el caso de los bebés que no quieren dormir en su cuna, la familia puede plantearse la opción del colecho. El colecho supone que el bebé duerma en la cama con sus padres. Se trata de una decisión propia de la pareja. Si los padres están de acuerdo con esta opción y se siguen las pautas de seguridad adecuadas, el colecho es una solución para que el bebé duerma con la tranquilidad y placidez que le falta en la cuna.

 

d) Del mismo modo, el fular, la bandolera o la mochila son adecuados para relajar al bebé e, incluso, para que las siestas diurnas las haga en ellos. Muchos bebés se duermen en el portabebés pegados al cuerpo de su madre o de su padre porque allí están cómodos, tranquilos y seguros.
 
¿Cuándo necesitará menos brazos?
- Los bebés que reclaman mucho contacto físico y afecto necesitan madurar y desarrollarse para ir siendo cada vez más independientes. Es fundamental respetar su ritmo de evolución para que puedan adquirir la seguridad y confianza que necesitan.

- Pero no siempre querrán estar todo el tiempo en brazos. A medida que vayan creciendo y adquiriendo habilidades motoras, de pensamiento y de comunicación más sofisticadas, irán necesitando cada vez menos el contacto físico cercano y constante con sus padres. Poco a poco irán interesándose por su entorno, por los juguetes, etc. y su atención se irá descentralizando de los brazos de sus padres.