Según recientes estudios, uno de cada tres niños de entre 3 y 12 años tienen sobrepeso, un problema que si no se controla a tiempo puede generar obesidad.
La obesidad infantil, además de suponer un problema de autoestima, aumenta la dificultad para realizar actividades físicas, fomenta la discriminación entre los demás niños e implica un importante riesgo para la salud, contribuyendo a la aparición de enfermedades coronarias, diabetes, hipertensión arterial, infarto cerebral, apnea del sueño u osteoartritis.
Aunque la obesidad puede tener un componente hereditario (se estima que si alguno de los padres es obeso, el hijo tiene un 50% de probabilidades de serlo; mientras que si ambos lo son, el riesgo aumenta a un 80%), el exceso de peso depende en mayor medida de una deficiente alimentación diaria y la falta de actividad física periódica.Como ya hemos apuntado, otro aliado de la obesidad es la tendencia al sedentarismo de los niños y jóvenes, quienes en los últimos tiempos incrementan sus horas frente a la televisión, el ordenador o la videoconsola en detrimento de la practica diaria de los 20-30 minutos de ejercicio físico que recomiendan los expertos.
